Sin dudas usted ha oído hablar de la muy antigua teoría de las “ventanas rotas” como una de las maneras de mejorar la calidad de vida en una comunidad. La teoría se basa en la premisa de que las propiedades o vehículos abandonados, la basura arrojada en sitios ilegales y los solares cubiertos de malezas dan un mensaje de descuido, lo que contribuye a incrementar los delitos.
Es indudable que el mantenimiento de nuestras comunidades y su seguridad es algo que nos beneficia. El primer paso importante para garantizar nuestra calidad de vida es reportar estas preocupaciones al gobierno de manera que pueda resolver los problemas. No es por falta de interés que en algunas comunidades estos problemas no se resuelven.
A menudo, es tan complicado ponerse en contacto con la agencia gubernamental apropiada que las personas simplemente se dan por vencidas. Pero no ocurre así en Miami-Dade gracias al 3-1-1, el servicio telefónico de ayuda del gobierno del condado que ha trabajado tan diligentemente con nuestros grupos vecinales de Vigilancia Contra el Delito.
Cada año, el 3-1-1 atiende 2.5 millones de llamadas de servicios que no se limitan a preocupaciones relacionadas con el condado sino que cubren una amplia gama de solicitudes sobre todos los niveles del gobierno, desde las ciudades al estado e incluso a nivel federal.
Ya no es necesario encontrar el número telefónico de Obras Públicas, o Cumplimiento de Códigos o Desechos Sólidos. La solución es tan fácil como discar tres dígitos: 3-1-1.
Una vez que usted haya planteado el problema al servicio 3-1-1, ellos se encargarán de transferirlo al lugar apropiado. Después de hacer llegar la solicitud a la agencia que debe atenderlo, le darán seguimiento para garantizar que el problema sea resuelto. Y el creciente número de personas que utilizan teléfonos celulares o internet pueden hacer un reporte al 3-1-1 en cualquier momento del día, cualquier día de la semana.
Cuando se inició por primera vez el servicio 3-1-1 hace poco más de cinco años, tengo que admitir que yo me sentí escéptica. Sin embargo, he visto al 3-1-1 responder en todo momento a la demanda de acceso simplificado al gobierno. Ahora me considero una crítica convertida en defensora del servicio. El 3-1-1 ha demostrado ser una herramienta útil para arreglar nuestras “ventanas rotas” y atacar el delito desde otro punto
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