diversos ejemplos de fracaso estrepitoso de los regímenes socialistas, desde los países de Europa oriental hasta la actual Cuba castrista.
El desarrollo integral sólo es viable en un régimen basado en la plena vigencia del derecho de propiedad privada. Hoy, la excesiva intervención del estado y la estructura sindical marxileninista asfixian la economía e impiden superar las barreras del subdesarrollo.
Frente a la injusta concepción transpersonalista del marxileninismo, que desemboca en un totalitarismo liberticida, es preciso reafirmar que el Estado debe cumplir subsidiariamente únicamente aquellas funciones que excedan las fuerzas de las personas particulares y de las asociaciones privadas. Exorbitar las funciones del Estado y asfixiar la actividad particular supone la violación de derechos y ello, además de lesionar la justicia, atenta contra el bien común.-